EL UNIVERSO DE J.R.R.TOLKIEN(2) ,por Raül Bocache

Continuamos con la segunda parte del Universo Tolkien, hace un tiempo publicamos un reportaje realizado por Raül Bocache, y ahora continuamos con las siguientes Edades que creó J.R.R.Tolkien, las cuales vienen recogidas en el libro El Silmarillion.

Las Edades de las Lámparas.

Se llamó así a estas edades porque los Valar crearón dos colosales Lámparas mágicas para iluminar el mundo. El Vala llamado Aulë el Herrero fue quien forjó estos recipientes dorados y la Reina de las Estrellas, Varda, y el Rey de los Vientos, Manwë las llenaban y las hacían brillar de luz. Eran mucho más altas que cualquier montaña. Illuin,  se colocó en el norte de la Tierra Media y Ormal en el sur.

En el centro exacto de Arda se creó el primer reino de los Valar, en el Gran Lago de la isla de Almaren. Era una maravilla, lleno de hermosas mansiones y torres. El mundo se llenó de alegría y de luz.

Estas edades también se conocian con el nombre de “Primavera de Arda”, porque Yavanna la Fructífera creó los grandes bosques y las vastas praderas, y muchos pacíficos y hermosos animales y criaturas del campo y el agua.

Lejos, al norte, los espíritus malignos Maiar volvieron a reunirse y crearon su reino junto a Melkor que regresó a Arda. En secreto, mientras los Valar descansaban de sus tareas, Melkor alzó las enormes Montañas de Hierro y bajo ellas construyó una fortaleza de Mal, llamada Utumno. Comenzó a corromper las creaciones de los Valar y hubo venenos que se mezclaron con las aguas y los bosques. Las hermosas criaturas de Yavanna fueron deformadas y torturadas de forma que se volvieron monstruosas y sedientas de sangre.

Cuando Melkor se creyó lo bastante fuerte, declaró la guerra a los Valar. Cogiéndolos por sorpresa, derrumbó los pilares de las Grandes Lámparas y así las montañas quedaron hechas pedazos. Las feroces llamas de las Lámparas se extendieron por todo el mundo. De esta forma la primavera de Arda llegó a su fin y el mundo quedó sumergido otra vez en la oscuridad.

Los Valar abandonaron Almaren y la Tierra Media retirandose a la parte más occidental, al gran continente de Aman que recibiría el nombre de Tierras Imperecederas.

Las Edades de los Árboles, la Oscuridad y las Estrellas.

 

Después de la destrucción de las Grandes Lámparas, los Valar se dirigieron al continente de Aman, donde crearon un segundo reino que se llamó Valinor, que significa “Tierra de los Valar”, una ciudad amurallada con cúpulas y torres de oro y plata, llena con la música de muchas campanas.

En una verde colina los Valar plantaron dos enormes y mágicos arboles. Eran los arboles más altos que jamás hayan existido y recibieron los nombre de Laurelin el Dorado y Telperion el Blanco. De ellos emanaba un brillante resplandor de luz plateada y dorada a la vez. El crecimiento y mengua de las flores de cada Árbol constituyeron una manera para medir los días, y la luz misma alimentaba a todos quienes vivían dentro de su resplandeciente presencia, llenándolos de bendiciones y sabiduría.

Según Tolkien, las Edades de los Árboles comenzaron mil años valerianos después de la creación de Arda; es decir, en la décima edad valeriana, o diez mil años humanos después de la creación de Arda. Las Edades de los Árboles sólo atañen a las Tierra Imperecederas, es decir, cuando los Valar llegaron a Aman levantaron una gran muralla que tomó la forma de las Montañas Pelóri, para impedir el paso a Morgoth y a todas sus criaturas. Estas montañas consiguieron su objetivo pero a la vez encerraron la Luz de los Árboles, por lo que el resto de Arda permaneció en completa oscuridad. Por este motivo, durante las Edades de los Árboles, nos encontramos con sistemas paralelos de tiempo. Mientras las Tierras Imperecederas disfrutaban de la gloria de los Árboles, la Tierra Media atravesó dos épocas, cada una de las cuales duró diez mil años humanos: las Edades de la Oscuridad y las Edades de las Estrellas.

En las Tierra Imperecederas, las Edades de los Árboles se dividieron en dos eras. Las diez primeras edades valerianas se conocieron como los Años de la Bendición de Valinor. Durante este tiempo, los Valar y los Maiar prosperaron y sus grandes mansiones se hicieron aún más grandes y más hermosas. Manwë crea las águilas, Yavanna los ents y Aulë los enanos. Mientras que Valinor y las Tierras Imperecederas eran bañadas por la Luz de los Árboles, todas las regiones de la Tierra Media se veían sumergidas en la oscuridad. Aquellas fueron las Edades de la Oscuridad, cuando Melkor excavó los infernales pozos de Utumno, en lo más profundo de las Montañas de Hierro. Dio forma a demoníacos palacios subterráneos con enormes salas abovedadas, túneles laberínticos e insondables mazmorras hechas de piedra negra, fuego y hielo. Allí, Melkor, reunió a todos los poderes malignos del mundo. Su número parecía infinito, y Melkor nunca se cansaba de crear nuevas y aún más terribles formas. Espíritus crueles, fantasmas, espectros, y demonios acechaban en las estancias de Utumno. Había licántropos y vampiros e innumerables monstruos que se alimentaban de sangre, e insectos que volaban o se arrastraban. Todos abedecían a los demonios discípulos de Melkor, los terribles espíritus Maiar llamados los balrogs, con sus látigos flamígeros y sus negras mazas. El principal de ellos era el Gran Capitán de Utumno, Gothmog, el Balrog.

También en la parte occidental de las Montañas de Hierro construyó un segundo dominio. Éste fue la gran fortaleza y armería llamada Angband, la “Prisión de Hierro”. Allí nombró Señor de Angband a su discípulo más poderoso, Sauron, el hechicero Maia.

Durante la diez edades valerianas siguientes, es decir, la segunda era en Valinor, recibió el nombre de Mediodía de los Benditos, pero en la Tierra Media se la llamó las Edades de las Estrellas. Fue entonces cuando Varda, la Reina de los Cielos, recogío el rocío del Árbol plateado de los Valar y, cruzando los cielos, encendió de nuevo las tenues estrellas que brillaban débilmente sobre la Tierra Media, de manera que se volvieron brillantes y cegadoras en la noche. Las criaturas de Melkor estaban tan poco acostumbradas a la luz que gritaron de dolor cuando aquellos rayos de luz estelar atravesaron sus tenebrosas almas. El Renacimiento de las Estrellas significó el Despertar de los elfos. El lugar fue la laguna de Cuiviénen, en las orillas de Helcar, el mar interior a los pies de las Orocarni, las Montañas Rojas. Las Edades de las Estrellas fueron también el tiempo en que despertaron otros dos pueblos parlantes: los enanos, que fueron concebidos por Aulë el Herrero, y los ents, concebidos por la esposa de Aulë, Yavanna, la Dadora de Frutos. Melkor por su parte también crío otros dos razas malignas. Fueron loa orcos y los trolls: formas de vida corruptas hechas a partir de elfos y ents torturados que cayeron en sus manos.

Cuando llegaron las nuevas del Despertar de los elfos a Valinor y de que Melkor los esclavizaba, mataba y corrompía, los Valar celebraron un consejo de guerra. Entonces se desató la Guerra de los Poderes en que los Valar destruyeron completamente Utumno y sacaron al tirano Melkor de sus abismos. Fue llevado prisionero a Valinor y cargado de cadenas indestructibles. A este período se le llamo la Paz de Arda, y duró casi todo lo que quedaba de las Edades de los Árboles en Valinor y de las Edades de las Estrellas en la Tierra Media.

Después de la Guerra de los Poderes, los Valar invitaron a los elfos a ir a vivir junto a ellos a la Tierra de la Luz. Esto provocó una migración masiva conocida como el Gran Viaje de los eldar, que fueron los que respondieron a la invitación. Había tres pueblos; los vanyar, los noldor y los teleri. Para estos pueblos, los Valar acotaron una parte de las Tierras Imperecederas que se llamó Eldamar, “Hogar de los elfos”, y su hermosura era algo digno de contemplarse. Construyeron las ciudades maravillosas de Tirion, Alqualondë y Avallónë.

Estos años fueron gloriosos para los elfos, tanto en la Tierra Media como en las Tierras Imperecederas. De los elfos que se quedaron en la Tierra Media, hubo una gran reino élfico en Beleriand. Lo crearon los elfos del pueblo de los teleri que seguían al rey Thingol y a la reina Melian la Maia. Se los llamó elfos grises o sindar, y su reino era la enorme región boscosa de Doriath. Su capital fue Menegroth, las Mil Cavernas, y las cavernas y cuevas de su ciudadela constituían una de las maravillas de la Tierra Media. Las Edades de las Estrellas fueron tiempos de descubrimientos y maravillas, de gloria y de magia.

Después de muchos años, Melkor fue llevado ante los Valar para ser juzgado. Parecía haber cambiado y dijo estar arrepentido, así que Manwë, el Señor de los Valar, ordenó que se le quitaran las cadenas. Pero fueron engañados. Melkor conspiraba en secreto su caída. Primero sembró la discordia entre los elfos y luego, aliado con la Gran Araña Ungoliant, se acercó a los Árboles de los Valar y los atacó con una gran lanza, y la Araña chupó la vida y la Luz de los Árboles, de manera que éstos se secaron y murieron. Todo Valinor se quedó sumido en una horrible oscuridad con la No-Luz de Ungoliant y Melkor río con maligna alegría porque por segunda vez había extinguido las grandes luces del mundo.

No satisfecho todavía, Melkor se dirigió a la fortaleza élfica de Formentos, mató al Gran Rey de los noldor y robó las gemas mágicas conocidas como los Silmarils. Éstas eran las joyas más preciadas de todas las edades y tenían un carácter sagrado para sus creadores, los noldor, porque significaban su máximo logro en la creación de joyas élficas. Aquellas tres gemas resplandecían y brillaban con la Luz viva de los Árboles de los Valar. Éstas parecian llevar consigo una terrible maldición, pues llevaban la destrucción y la desesperación a todos aquellos que las poseían. Al ser robadas, los noldor hicieron un juramento de sangre para vengarse y, bajo el liderazgo de Fëanor, creador de los Silmarils, fueron tras Melkor. Así comenzó la Guerra de las Grandes Joyas, la Paz de Arda terminó y las Edades de las Estrellas tocaron a su fin.

En el próximo capítulo Raül Bocache nos contará más cosas sobre las siguientes Edades, en la próxima ocasión nos hablará de las Edades del Sol.

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